El Gremi d’Empresaris de Cinemes de Catalunya está en desacuerdo con los datos que utiliza el documento que recoge las bases que ha elaborado el Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació de la Generalitat de Catalunya, en el que perfila las líneas maestras de la nueva ley de Cine.
Según este documento, sobre el que el miércoles se pronunció el conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, y que la Conselleria no hizo llegar previamente a los exhibidores, la ley exigirá a los exhibidores que la oferta de cine tanto en catalán como en castellano sea del 50%.
Para llegar a la imposición de esta medida, el documento de bases de la nueva ley del cine argumenta una “anomalía” inexistente: “la oferta del cine doblado y/o subtitulado en catalán representa una grave anomalía si la comparamos con la oferta y el consumo en catalán en el resto de sectores de las industrias culturales: radio, televisión, prensa escrita, libros, teatro, música, Internet, etc.”
Se habla de anomalía en la comparación entre cine y prensa escrita, cuando la realidad actual de los medios de prensa escrita en catalán es que ante más de 15 cabeceras diarias que se editan en castellano, sólo publican en catalán l’Avui, El Punt y la edición especial de El Periódico de Catalunya. En relación en la televisión, de las catorce cadenas que emiten en Catalunya, lo hacen sólo en catalán TV3, Canal 33, Barcelona TV y las desconexiones en catalán de algunas cadenas generalistas. La audiencia televisiva del 2008 fue aproximadamente del 20,5% en catalán, y el resto en castellano.
Según el “Baròmetre de la Comunicació i la Cultura” realizado por la Fundació Audiències de la Comunicació i la Cultura, se constata que la audiencia general según la lengua de consumo en prensa diaria es del 27.5% en catalán y el resto en castellano. Si ninguno de los sectores culturales (TV, prensa, libros, teatros, etc..) tienen cuotas de oferta, ¿por qué el cine sí?
El Gremi d’Empresaris de Cinemes de Catalunya afirma que los datos demuestran que cuando se proyecta una película en catalán a la vez que en castellano, la distribución de la audiencia es, en promedio, del 78,2% en castellano y del 21,8% en catalán. No se trata, hoy por hoy, de un problema de oferta, sino que la demanda actual de la sociedad catalana de películas en catalán es inferior al 50%.
Si tomamos como referente el estreno de “Vicky Cristina Barcelona” en los cines de Cataluña, donde sólo 5 copias se exhibieron en castellano, comparado con 47 copias en catalán, y 22 en versión original, la media de recaudación por copia de la versión castellana es más de cinco veces superior a la de la versión catalana. Incluso la versión original ha funcionado mejor que la catalana (de media, casi el doble por copia).
Además, en el TOP10 a nivel estatal de esta película, en el primer fin de semana se situaron seis copias de la película estrenadas en Cataluña: cuatro en castellano y dos en versión original (ninguna en lengua catalana).
Respecto a los datos referentes a la media de espectadores por sesión según versión que aparecen en el informe de las bases de la ley de cine de Cataluña, se trata de cifras no comparativas, que no reflejan la realidad. Actualmente se doblan al catalán aquellas películas que se considera pueden tener un éxito comercial importante (blockbuster americanos), mientras un gran número de títulos poco comerciales se estrenan sólo en castellano haciendo bajar la media de recaudación por sesión. Por este motivo, es lógico estadísticamente que el ratio medio de espectadores por proyección sea superior en las películas de cine en catalán que en castellano.
Cuando en un mismo local se proyectan las versiones catalana y castellana de una misma película (por tanto, la oferta es equivalente al 50%), el espectador opta masivamente en una proporción del 78.2% a 21.8% por la copia en castellano. Esto equivale a un número de espectadores por sesión de 20 en la copia catalana y 70 en la copia en castellano.
Aunque no es el exhibidor quien decide el número de copias que se doblan al catalán, los exhibidores catalanes han colaborado siempre con las políticas lingüísticas de la Generalitat programando y exhibiendo todas las copias disponibles en catalán.
Si lo que se pretende es fomentar el uso del catalán a través del cine, habrá que reconocer primero el esfuerzo que realiza el sector de la exhibición, no cargando el peso de la política lingüística sobre sus espaldas. No olvidemos que se trata de un sector privado que no recibe ayudas de la Administración.
Además de preocuparse por la creación de una mayor oferta se debería fomentar paralelamente la demanda de los espectadores, cosa que hasta ahora la Administración no ha sido capaz de hacer.
El Gremi considera que la exhibición cinematográfica no deja de recibir presiones, cuando actualmente vive una situación en que el mercado ha caído un 27% en los últimos cuatro años por razones como la piratería, ante la cual no había habido ninguna actuación por parte de los organismos públicos.
Todo y los problemas de nuestro sector, estas presiones nos obligan a ofrecer un producto (el cine en catalán) que el público no demanda en estas proporciones, perjudicando seriamente al exhibidor y a sus trabajadores, y comprometen su supervivencia y los puestos de trabajo.
Se debería intentar primero defender el cine y su supervivencia, para despues estudriar fórmulas con las cuales se pueda fomentar el aumento de la demanda del cine en catalán, sin poner en riesgo la supervivencia del sector de de exhibición.